El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, expresó su pesar personal por el papel británico en la trata transatlántica de esclavos, aunque marcó distancia frente a cualquier expectativa de reparaciones económicas reclamada desde hace años por activistas y gobiernos de la región.
"Una violación brutal y bárbara"
De cara a la cumbre de jefes de Gobierno de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth) —que se celebra del 1 al 4 de noviembre en Antigua y Barbuda— y en plena gira del rey Carlos III por el Caribe, Burnham publicó un artículo en The Guardian el 30 de octubre centrado en el legado de la esclavitud británica y en la forma de encarar ese pasado dentro de la Mancomunidad.
"La trata transatlántica de esclavos fue una violación brutal y bárbara de esas personas. Se les negó su humanidad. Fueron separados de sus familias, tratados como propiedad y trabajaron hasta la muerte. Quiero expresar mi pesar y lamento por el dolor y el sufrimiento de tantos millones de personas, y reconocer la forma en que todavía moldea nuestro mundo hoy", escribió el mandatario.
El primer ministro presentó esta cuestión también en términos de liderazgo británico: "La Gran Bretaña en la que creo es segura, decente y valiente. Lideramos el mundo en la abolición de la esclavitud, y podemos mostrar liderazgo de nuevo hoy".
Según señala The Guardian, Burnham ha ido más lejos que cualquier primer ministro anterior al abrir la puerta a una disculpa formal.
Disculpas, pero "no" a las reparaciones
No obstante, el reconocimiento del pasado que plantea Burnham no se traduce en compensaciones económicas. "Algunos han pedido reparaciones financieras por la trata de esclavos. No creo que esa sea la respuesta correcta. No creo que el pueblo británico de hoy pueda ser considerado responsable de errores históricos, por atroces que sean, que ocurrieron en una época diferente bajo leyes diferentes y en los que no tuvieron parte personal", sostuvo en su artículo.
Frente a esas demandas, el mandatario propuso centrar la atención en la situación financiera de los países más pobres y vulnerables de la Commonwealth. Según explicó, los costos del servicio de la deuda en esos Estados están en su nivel más alto en más de 25 años y "más del 40 % de estos países gastan más en el pago de intereses que en salud". Como respuesta, planteó una iniciativa de reestructuración de deuda para ampliar los plazos de pago y mejorar las condiciones de financiación.
Asimismo, Burnham incluyó en su propuesta otras prioridades para la Mancomunidad. Señaló que también respaldará la transición energética frente a la crisis climática, así como iniciativas destinadas a educar a mujeres y niñas, reforzar la voz de los países más pequeños en la escena internacional y combatir la pobreza y la desigualdad globales.
"Una disculpa sin reparación es incompleta"
La respuesta al artículo de Burnham no se hizo esperar y llegó de la mano del actual presidente en ejercicio de la Comunidad del Caribe (CARICOM), el primer ministro de Santa Lucía, Philip Joseph Pierre. "La Comunidad del Caribe no acepta que las reparaciones 'no sean la respuesta correcta'", declaró en un comunicado.
Al mismo tiempo, cuestionó el argumento de que la responsabilidad no pueda trasladarse al presente porque la población británica actual no participó personalmente en esos crímenes: "La justicia reparadora nunca ha tratado de la culpa individual. Trata de la responsabilidad de los Estados y de las instituciones, y esa responsabilidad no expira con el paso de las generaciones". En ese sentido, destacó que las generaciones posteriores siguen beneficiándose, "en términos materiales, sociales y psicológicos, de ese crimen de esclavitud racializada de seres humanos como bienes muebles".
Para subrayar que las consecuencias de la esclavitud no pertenecen solo al pasado, Pierre recordó que el préstamo utilizado para financiar las compensaciones a los propietarios de esclavos terminó de pagarse en 2015, después de haber sido incorporado a otra emisión de deuda pública. "No se trata de una historia lejana", remarcó.
La búsqueda de reparaciones no tiene que ver con la culpa ni con la venganza. Tiene que ver con la verdad y con la justicia por el sufrimiento humano causado por la esclavitud.
Aunque reconoció que "una disculpa es un primer paso esencial" y que una petición de perdón formal del Estado británico sería "un momento de importancia histórica", insistió en que "una disculpa sin reparación es incompleta".
Al mismo tiempo, señaló que la región examinará la propuesta británica sobre la deuda, pero advirtió que la mayoría de los países de la CARICOM quedan excluidos del acceso a alivio concesional por estar clasificados como economías de renta media o alta, "aunque se encuentran entre las naciones más vulnerables del planeta frente a las perturbaciones climáticas y económicas". "Y el alivio de la deuda, por bienvenido que sea, no puede ofrecerse como sustituto de la justicia reparadora", sentenció.