El regreso del hockey ruso a competiciones internacionales enfrenta un muro de rechazo político, pese a que el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) ordenó levantar las restricciones. Lo que debía ser una victoria deportiva se convirtió en un nuevo frente de confrontación cuando países occidentales anunciaron que no enfrentarán a las selecciones rusas.
El TAS ordenó el 30 de octubre a la Federación Internacional de Hockey sobre Hielo (IIHF) admitir a las selecciones rusas en competiciones internacionales. El ministro de Deportes de Rusia, Mijaíl Degtiariov, anunció que la Corte anuló cinco resoluciones del Consejo de la IIHF que excluían a los equipos rusos de torneos mundiales. "El fallo del TAS pone punto final a esta cuestión, dado que es definitivo y no está sujeto a apelación", subrayó el ministro.
El dictamen exige a la IIHF garantizar la presencia rusa en campeonatos de la temporada 2026/27, comenzando con el Mundial Juvenil en Canadá del 26 de diciembre al 5 de enero. Entre otras competiciones, Rusia también podrá participar en el Mundial Femenino Juvenil en Chequia (8-16 de enero de 2027), el Mundial Masculino Juvenil en EE.UU. (22 de abril-2 de mayo de 2027) y el Mundial Masculino en Alemania (14-30 de mayo de 2027).
El boicot internacional
Pese al levantamiento de restricciones, varios países se opusieron a enfrentar a Rusia. Noruega fue la primera selección en anunciar el 3 de noviembre que no jugará contra Rusia en el Mundial 2027 en Alemania, según informó la Asociación Noruega de Hockey. Suecia se sumó rápidamente: el presidente de la Federación Sueca de Hockey, Anders Larsson, declaró que su selección no disputará partidos contra Rusia. Posteriormente, Letonia, Finlandia, Dinamarca y Chequia se unieron al boicot.
El 4 de noviembre, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció que su país "definitivamente" negará visas a los jugadores rusos y no permitirá la entrada de la selección para el Mundial Juvenil programado del 26 de diciembre de 2026 al 5 de enero de 2027, cerrando así la puerta al torneo más próximo donde Rusia debía participar.
Por su parte, la Federación Internacional de Hockey declaró el 4 de noviembre, que mantiene su desacuerdo con la decisión del TAS y subrayó que el retorno ruso presenta "desafíos prácticos y deportivos significativos, incluidos requisitos de visa y entrada, provisiones de seguridad, limitaciones logísticas y consecuencias para los formatos de competición". La IIHF señaló que permanece en diálogo con asociaciones nacionales y autoridades anfitrionas para determinar el mejor camino a seguir.
Respecto al Mundial en Alemania, el presidente del directorio de la Unión Alemana de Hockey, Frank Lutz, declaró en televisión nacional que el tema de las visas se convertirá en el objeto de debate con el Gobierno federal. Mencionó que los gastos de seguridad aumentarán debido a la posible participación de Rusia. Según Lutz, se está estudiando la opción de renunciar a la organización del Mundial.
La presión se extiende también al ámbito corporativo. La sueca AJ Products canceló su patrocinio, la finlandesa Nokian Tyres amenazó con retirarse, y la checa Skoda reconsiderar su participación.
Sin embargo, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) no encontró signos de discriminación en los planes de varias asociaciones nacionales europeas de boicotear partidos con Rusia en el Mundial 2027. "Si su negativa tiene el carácter de protesta y no está dirigida contra deportistas individuales por su nacionalidad, puede considerarse como el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión, que es uno de los derechos fundamentales según el derecho internacional", señaló la ACNUDH en respuesta a una consulta de TASS.
La respuesta de Rusia
Tales acciones causaron una respuesta fuerte por parte de las autoridades rusas.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, señaló el 5 de noviembre que el Comité Olímpico Internacional (COI), las federaciones deportivas internacionales y el TAS toman decisiones en defensa de la Carta Olímpica y sus principios. Sin embargo, lamentó que no todos los países estén dispuestos a cumplir los compromisos asumidos.
"Continúan las restricciones políticas, no legales, contra el deporte ruso. Esto es una violación flagrante y grave del derecho, de las decisiones judiciales y, por tanto, de las propias instituciones democráticas. Así es como debe interpretarse", afirmó Putin.
El mandatario ruso subrayó que el Comité Olímpico Nacional de Rusia debe continuar sin duda su labor en defensa de los intereses de los deportistas rusos.
A su vez, el ministro Degtiariov advirtió el 3 de noviembre que los países que boicoteen encuentros con Rusia podrían perder el derecho a organizar torneos.
"Todos los materiales serán transmitidos al Comité Olímpico Internacional. No solo sobre aquellos países que amenazan y chantajean a la Federación Internacional de Hockey con boicot, sino también sobre aquellos que deben recibir torneos con participación rusa: ellos también están en nuestra lista. Estoy seguro de que todos serán derrotados en tribunales y despojados de competiciones si ceden ante sus políticos locales", declaró.
En este contexto, el jefe de deporte ruso calificó los boicots de "infantilismo" y "estupidez", señalando que privan a las selecciones de competir y a los aficionados del espectáculo. Degtiariov también recordó las sanciones reglamentarias automáticas. "Es importante entender que, en caso de boicot de partidos con Rusia, la Federación Internacional de Hockey estará obligada por reglamento a otorgar una derrota técnica de 0:5 en cada partido",indicó.
"No queremos esto. Queremos luchar y demostrar nuestra fuerza en la cancha en el deporte, no mediante derrotas técnicas", enfatizó.
A su vez, el expresidente ruso y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, adoptó el tono más duro. "No comparto el entusiasmo conmovedor por la decisión del CAS sobre hockey y la participación en ciertas competiciones internacionales. Con la actitud bestial hacia nuestro país y nuestra gente que demostró el canalla canadiense Carney, la actuación de nuestros deportistas será pura angustia", escribió en sus redes sociales. Asimismo, Medvédev sugirió que Rusia debería rechazar la participación en estas condiciones.
"Se puede, por supuesto, seguir tolerando tal burla, pero sería más agradable escupir jugosamente en el rostro rusófobo del monstruo Carney y sus semejantes", denunció.
"Lo correcto sería esperar un cambio radical de la situación, cuando nuestros enemigos rueguen humillados por el regreso de Rusia al deporte profesional", afirmó, mostrándose confiado en que ese momento llegará pronto debido a que Rusia es una gran potencia deportiva y las federaciones internacionales "suelen tener problemas con el dinero".
El vicepresidente del Consejo de Seguridad recordó los éxitos organizativos de Rusia. "Y el nivel de la Olimpiada de Sochi [de 2014] y del Mundial de Fútbol [de 2016] lo conocen bien nuestros enemigos, incluidos ciertos degenerados canadienses y checos. Ellos solo son capaces de vilezas como la apertura de los Juegos Olímpicos de París", concluyó con sarcasmo.