La derrota del Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato en EE.UU. ha desatado especulaciones sobre posibles cambios en la Administración del presidente Donald Trump. Susie Wiles ya ha dejado su puesto como jefa de Gabinete de la Casa Blanca, mientras que Stephen Miller, uno de los principales arquitectos de las políticas migratorias más restrictivas, ha sido ascendido para ocupar ese cargo. Sin embargo, estos movimientos podrían no ser los últimos.
Entre los funcionarios que podrían quedar primero en la línea de fuego figuran quienes están asociados con la impopular guerra contra Irán y aquellos que podrían haber tenido vínculos con el fallecido depredador sexual Jeffrey Epstein.
Hegseth, en la cuerda floja
Entre los nombres que aparecen con más insistencia en los rumores sobre una posible depuración destaca el del secretario de Guerra, Pete Hegseth. The Washington Post lo sitúa entre los funcionarios más vulnerables, en gran medida por haberse convertido en el principal rostro político de la guerra contra el país persa. El medio apunta que Hegseth habría dado a Trump evaluaciones demasiado optimistas sobre la guerra y no habría sido suficientemente claro sobre sus riesgos y costos, mientras las hostilidades continuaban y la paz seguía fuera del alcance.
Por su parte, Financial Times considera que su reestructuración del Pentágono y su entusiasta defensa del conflicto terminaron alejando incluso a sectores de su propio partido. Pese a ello, Hegseth se mantiene desafiante. "Verán, me atacan —nos atacan— porque somos eficaces. No va a funcionar. No daremos marcha atrás", declaró el secretario de Guerra en un video, donde también calificó la guerra de Irán como un "esfuerzo valiente e histórico". No obstante, el diario advierte que, si sigue en el cargo, podría enfrentarse incluso a un proceso de 'impeachment' por parte de la futura mayoría demócrata del Congreso.
Frente a estos rumores, Trump ha salido públicamente en defensa de Hegseth. Este 5 de noviembre, aseguró ante la prensa que el secretario de Guerra "ha hecho un trabajo fantástico". En otras declaraciones, el mandatario afirmó que tiene "toda la intención" de mantenerlo en el cargo, aunque admitió haber recibido llamadas de personas descontentas con su gestión.
Mientras tanto, CNN informó la semana pasada que los demócratas de los Comités de Servicios Armados de ambas cámaras planeaban amplias investigaciones sobre la guerra con Irán si recuperaban la Cámara Baja, con Hegseth en el punto de mira. Quieren interrogarlo sobre la decisión de ir a la guerra, la conducción del conflicto, sus costes y la manera en que, según ellos, la Administración evitó consultar al Congreso.
La batalla por la sucesión
Otra de las personas en la mira es el vicepresidente J.D. Vance, que ya busca forjar una nueva alianza con republicanos y votantes desencantados con Donald Trump de cara a las elecciones de 2028, según reporta Fox News, citando a fuentes familiarizadas con conversaciones posteriores a los comicios. Tras el revés electoral, Vance asumió la iniciativa en la comunicación política de la Administración y se desmarcó de Trump en cuestiones de política exterior y en la relación de Estados Unidos con Israel.
Vance fue aún más lejos, al atribuir la derrota republicana directamente al conflicto con Irán. "La razón por la que perdimos es la guerra. El propio presidente lo dijo anoche", escribió en X, aclarando que no se debió a problemas de participación electoral.
Otro nombre que también aparece en las conversaciones sobre 2028 es el del secretario de Estado, Marco Rubio. De acuerdo con Financial Times, aunque ha sido uno de los colaboradores más confiables de Trump, dentro del Partido Republicano sigue siendo visto como una figura más tradicional que J.D. Vance y, por ello, como un posible competidor por la nominación presidencial.
No obstante, el propio Rubio rechazó esas versiones y afirmó que trabajará para Trump hasta el final de su mandato, esto "siempre ha sido" su plan. "Literalmente, no volveré a hablar de 2028", declaró el secretario en respuesta a cualquier especulación sobre una eventual candidatura.
Pese a ello, las especulaciones no se han detenido. The Washington Sun informó que en el entorno de Trump ya circula el nombre del embajador de Estados Unidos en India, Sergio Gor, como posible sustituto de Rubio como secretario de Estado. A su vez, Gor rechazó esas versiones, aseguró no haber hablado con nadie sobre otro cargo y calificó la información de "completa y absoluta estupidez".
Según reportes anteriores de medios estadounidenses, Trump ha sondeado a miembros de su círculo sobre las opciones de Rubio o del vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, como su sucesor en la Casa Blanca. De acuerdo con dichos informes, el mandatario ha sugerido que ambos podrían presentarse en una fórmula conjunta para 2028. Asimismo, Rubio manifestó su apoyo incondicional a Vance en caso de que este decida lanzarse a la campaña presidencial.
¿Quién será el siguiente?
Otro funcionario que, según Financial Times, podría quedar bajo presión es el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick. El diario señala que su nombre vuelve a aparecer tanto por sus presuntos vínculos con Jeffrey Epstein, como por su defensa de los aranceles de Trump, muy impopulares durante la campaña y señalados como uno de los factores que alimentaron la inflación. En ese contexto, el análisis sostiene que, si la Casa Blanca busca una cabeza de turco por el escándalo de Epstein, Lutnick estará el primero en la línea.
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Tampoco pasa sin atención el papel del secretario del Tesoro, Scott Bessent. Según FT, aunque sigue siendo uno de los miembros del Gabinete más apreciados por Trump, los resultados de las elecciones de mitad de mandato vuelven a poner bajo presión su gestión de la economía. El diario señala que, pese al crecimiento económico, la solidez relativa del empleo y la subida de los mercados, Bessent no ha logrado contener la inflación en línea con la promesa electoral de Trump de 2024.
Otro candidato mencionado por FT es el secretario de Salud del país, Robert F. Kennedy Jr., cuyo peso dentro de la Administración se vio cuestionado después de que su agenda sanitaria no aportara rédito político a los republicanos.
A ellos se suma, según The Washington Post, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto y principal asesor militar tanto de Trump como de Hegseth, que podría ser presionado por su papel en la conducción de la guerra en Oriente Medio y, conforme al medio, por no haber planteado generalmente objeciones a los planes del presidente.