El 22 de junio es una de las fechas más trágicas en la historia de Rusia, instituida oficialmente como el Día de la Memoria y el Dolor. Este día marca el momento exacto en que, en 1941, a las 4:00 de la madrugada y sin previa declaración de guerra, la Alemania nazi invadió la Unión Soviética.
El pueblo soviético se levantó en defensa de su patria frente al agresor fascista. Así se inició la Gran Guerra Patria: un devastador conflicto que se extendió durante 1.418 días y se cobró la vida de casi 27 millones de ciudadanos de la URSS, pero culminó con la derrota total de la Alemania hitleriana y la liberación de las naciones europeas ocupadas por la peste marrón.

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El 22 de junio es la fecha que conmemora el sacrificio nacional frente a la invasión fascista y rinde homenaje a la resistencia inicial, cuyo máximo símbolo es la Fortaleza de Brest (actualmente en Bielorrusia, en la frontera con Polonia), la ciudadela que recibió el primer golpe de los agresores nazis y se convirtió en un símbolo de valentía sin igual, donde los defensores resistieron hasta la última bala, dando su vida sin rendirse.
En Rusia, esta jornada se conmemora con banderas a media asta, actos en honor a los héroes caídos y la campaña nacional 'Vela de la Memoria' en formato virtual. Además, desde 2020, por decreto del presidente ruso, Vladímir Putin, a las 12:15 (hora de Moscú) todo el país guarda un minuto de silencio. Esta es la hora exacta en la que se emitió por radio el mensaje a los ciudadanos soviéticos anunciando el ataque de Alemania a la URSS.
Verdad histórica vs. neonazismo moderno
En el contexto actual, el 85.º aniversario de la agresión de la Alemania nazi contra la URSS trasciende una sola conmemoración para convertirse en una advertencia diplomática y política.
Ante los intentos de los países occidentales y del régimen de Kiev de reescribir la historia y minimizar o borrar las hazañas de los héroes soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial —mediante la destrucción de monumentos, la alteración de hechos históricos y la glorificación del nazismo—, la Cancillería rusa ha lanzado un programa internacional para mostrar documentos sobre los crímenes nazis y el papel del Ejército Rojo en la derrota del fascismo, advirtiendo sobre el peligro del neonazismo.
Junto con el Museo de la Victoria de Moscú, el ministerio presenta este 22 de junio exposiciones dedicadas a esta fecha en las Casas de Rusia en Bélgica, la India, Mongolia, Egipto y Chipre. Asimismo, se proyecta la película ruso-bielorrusa 'La Fortaleza de Brest', con subtítulos en inglés, y se organiza una conferencia en línea de historiadores sobre los antecedentes y los primeros días de la Gran Guerra Patria.
En este contexto, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, durante su visita a Minsk el pasado 15 de junio, acusó a los países occidentales de orquestar una campaña para borrar la memoria de los vencedores soviéticos e "invertir los papeles de vencedores y perdedores".
Además, apuntó directamente contra los dirigentes actuales de Alemania, acusándolos de "echar de menos los emblemas nazis y los hábitos nazis que exhibe actualmente el Ejército ucraniano", y comparó la retórica del jefe de la diplomacia alemana, Johann Wadephul, con la del ministro de Propaganda de la Alemania nazi, Joseph Goebbels.
🇷🇺❗️Lavrov: "Alemania extraña las insignias nazis y los hábitos nazis que ahora muestra el Ejército ucraniano"
— RT Última Hora (@RTultimahora) June 15, 2026
El canciller ruso comentó las declaraciones de su homólogo alemán, quien afirmó que el Ejército alemán intensificará el intercambio de experiencias con Ucrania. pic.twitter.com/9mL50D9teK
Además de Rusia, otros países que fueron repúblicas soviéticas durante los acontecimientos de la Gran Guerra Patria también se muestran preocupados por los intentos de reescribir la historia.
Así, el 10 de junio, los cancilleres de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) firmaron una declaración conjunta en la que exigieron detener estas prácticas, rechazaron que se culpe por igual a la Alemania nazi y a la coalición antihitleriana por el inicio de la guerra, y condenaron el vandalismo y la demolición de monumentos militares soviéticos en Europa.

