Las preocupaciones de Washington no dejan de crecer ante la falta de una respuesta clara a los sistemas chinos de inteligencia artificial que ganan popularidad incluso en EE.UU., indicaron los autores de Foreign Policy, Rishi Iyengar y John Haltiwanger.
Según ellos, los sistemas de IA chinos, entre ellos Kimi y Deepseek, se están haciendo con el mercado. La mayoría de ellos se caracteriza por el uso de códigos abiertos, lo que permite a los usuarios crear las versiones personalizadas de modelos a un costo mucho menor en comparación con sistemas estadounidenses.
Iyengar y Haltiwanger señalaron que las mismas 'startups' de EE.UU. dan preferencia a los modelos chinos, lo que puso el fin a los debates de la Administración del presidente Donald Trump sobre su prohibición. De acuerdo con los informes, el mandatario planea excluir los modelos abiertos de un próximo marco de gobernanza de la IA, lo que hace aún menos probables las restricciones contra ellos.
Intento de resistencia
Durante la primera mitad del año, Pekín efectuó una serie de avances en las tecnologías de inteligencia artificial (IA), fabricación de microchips y robótica. China aboga por una tecnología de IA abierta y de bajo costo, y defiende un sistema de gobernanza global de esta tecnología que sea "justo y equitativo".

Al mismo tiempo Washington busca mantener su hegemonía en el sector tecnológico y trata de frenar la propagación de modelos chinos. Por ello, las compañías de IA estadounidenses señalan que los modelos chinos representan un riesgo para la seguridad.
En respuesta al desarrollo de las tecnologías de Pekín, EE.UU. trata de limitar su uso. La Casa Blanca prohibió la importación de robots humanoides y cuadrúpedos chinos bajo el argumento de que estos dispositivos pueden ser utilizados para el espionaje. Ahora Washington está también preparando una prohibición sobre las importaciones de nuevos modelos de componentes chinos para centros de datos de IA, lo que la Administración Trump justifica como una medida para evitar el robo de datos. Aunque estas medidas se enfrentan a las críticas incluso en EE.UU., los autores de Foreign Policy subrayan que tales decisiones suponen cambios superficiales, pero no influyen en el panorama global.
Riesgos de modelos cerrados
Los gigantes tecnológicos estadounidenses afirman cada vez más que los modelos chinos ofrecen mayor seguridad y mejor protección de los datos, reporta South China Morning Post. "Por lo que estoy viendo, los modelos de códigos abiertos me parecen más seguros que los modelos de códigos cerrados", afirmó Andrew Ng, exdirector de Google Brain, durante la cumbre Agentic AI Summit.
Los debates cobraron fuerza después de que OpenAI y Anthropic revelaran en las últimas semanas que sus modelos 'hackearon' a otras empresas. El exdirector global de tecnología de la Linux Foundation, Matt White, piensa que este incidente ilustra los riesgos que suponen los modelos cerrados.
Añadió que la IA de código cerrado puede concentrar su capacidad en un número muy reducido de instituciones. "Puede convertir la IA, de algo ampliamente accesible, en algo que el resto de la sociedad solo tiene permitido alquilar a unos pocos laboratorios. Esa no puede ser la base sobre la que construyamos el futuro", dijo.
Enfoque que no funciona

Patrick Childress, el exsubasesor jurídico principal de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, señaló este miércoles a Washington Post que los expertos estadounidenses consideraron el modelo de producción china recién lanzado, Kimi, competitivo en comparación con todos los mejores sistemas estadounidenses, y destacan que al mismo tiempo se caracteriza por un precio mucho más bajo.
Añadió que muy pronto todos los modelos de IA avanzarán hasta el punto de ser aptos para realizar la mayoría de las tareas. Entonces, el factor decisivo será el precio. "Cuando las empresas estadounidenses inevitablemente suban los precios para alcanzar la rentabilidad, las compañías chinas atraerán a nuevos clientes con modelos satisfactorios a los bajos precios que esperan los consumidores", explicó Childress.
Al mismo tiempo el experto criticó el enfoque del Gobierno estadounidense en la lucha contra la expansión de tecnologías chinas. "La Administración Trump favorece una política comercial centrada en los aranceles. Pero ese enfoque no funcionará contra la IA china, que entra en los mercados mediante descargas y no en contenedores de transporte. En cambio, el Gobierno de EE.UU. podría restringir el uso de modelos de IA de origen chino en la administración pública, la defensa y las infraestructuras críticas, como las centrales eléctricas, y financiar a los laboratorios estadounidenses que desarrollen modelos eficientes y de bajo costo para el mercado masivo global", detalló.





