La Cámara de Representantes de EE.UU. deberá pronunciarse sobre una nueva ofensiva política contra el secretario de Guerra, Pete Hegseth. El congresista republicano Thomas Massie presentó ocho artículos de juicio político contra el jefe del Pentágono, al que acusa, entre otras cosas, de desafiar al Congreso y mantener de manera ilegal las operaciones militares estadounidenses contra Irán.
Massie, uno de los republicanos más críticos con las decisiones de política exterior del presidente Donald Trump, sostiene que Hegseth ha ignorado los límites impuestos por la Ley de Poderes de Guerra y las resoluciones aprobadas por el Congreso para poner fin a las hostilidades.
La nueva ofensiva llega, además, en un momento especialmente delicado para Hegseth. Durante su gestión, el jefe del Pentágono ha llevado a cabo una purga a gran escala en la cúpula militar estadounidense y la guerra en Oriente Medio ha contribuido a vaciar peligrosamente los arsenales de EE.UU., al tiempo que sus decisiones han provocado un creciente choque con algunos de los principales mandos de las Fuerzas Armadas.
Hegseth puede sobrevivir al juicio político, pero no evitar la votación
La destitución de Hegseth parece poco probable en la actual composición de la Cámara de Representantes. Sin embargo, la iniciativa de Massie tiene una particularidad que puede convertirla en un serio problema político para el secretario de Guerra.
Según Axios, la resolución tiene carácter privilegiado, lo que permite al congresista forzar su consideración en el pleno y obligar a los legisladores a posicionarse públicamente sobre la actuación de Hegseth y, en particular, sobre la guerra con Irán.
Los ocho artículos van además mucho más allá del conflicto iraní. Massie cuestiona también acciones estadounidenses en Yemen y Venezuela y acusa a Hegseth de haber dirigido sin autorización del Congreso la operación para secuestrar al presidente venezolano, Nicolás Maduro.
La iniciativa llega después de que la Cámara haya votado repetidamente medidas destinadas a limitar la campaña militar de la Administración Trump contra Irán. En junio y julio ya se aprobaron resoluciones sobre poderes de guerra que exigían poner fin a las hostilidades contra el país persa.
"Hay una guerra activa y en curso que debería terminar inmediatamente, y creo que esta es una forma eficaz de hacerlo. Es literalmente el único remedio legislativo que se me ocurre que podría funcionar", explicó Massie.
"Hemos llegado al punto en el que Hegseth simplemente está ignorando la ley", añadió el congresista.
Caza de brujas en el Pentágono
El nuevo intento de juicio político llega en medio de una creciente atmósfera de desconfianza dentro del Departamento de Guerra, marcada por los desacuerdos entre Hegseth y varios altos cargos militares.
A finales de agosto, el secretario del Ejército, Dan Driscoll, presentó su dimisión después de meses de fricciones con Hegseth sobre la dirección del Ejército y los cambios en su estructura de mando.
Hegseth ha cesado o forzado la salida de altos mandos en prácticamente todas las ramas de las Fuerzas Armadas. Más de dos decenas de altos oficiales han dejado sus puestos durante su gestión. De los jefes militares que heredó, solo continúan al frente de sus respectivas ramas los responsables del Cuerpo de Marines y de la Fuerza Espacial.

El secretario también habría intervenido personalmente en las listas de ascensos, retirando de ellas al menos a 45 oficiales, una práctica extraordinaria dentro de un sistema tradicionalmente separado de la dirección política del Pentágono.
En este contexto, The New York Times informó el lunes de una seria fractura en los niveles más altos de la estructura militar estadounidense.
Fuentes citadas anteriormente por The Guardian describieron a Hegseth como "cada vez más aislado" dentro de la enorme burocracia del Departamento de Guerra y rodeado por un pequeño círculo de amigos y familiares.
Los arsenales empiezan a pasar factura
A los problemas internos se suma otro frente de presión: el creciente desgaste de las reservas estadounidenses provocado por la guerra con Irán. En agosto, The Washington Post reveló que Trump exigió recientemente a Hegseth explicaciones sobre por qué fue engañado en relación con la grave escasez de municiones, que ahora amenaza con limitar las opciones militares contra la República Islámica.
Además, el 30 de agosto, el mismo medio informó de que Hegseth ordenó que una parte de las tropas desplegadas en Oriente Medio permanezca en la región hasta septiembre de este año, mientras que otra deberá prolongar su presencia hasta 2027.
Esto ocurrió a pesar de que cuatro altos líderes militares —los jefes de los Comandos Europeo, del Pacífico y Sur, junto al almirante en jefe de la Flota de EE.UU.— dejaron constancia escrita de un "no concuerdo" formal sobre la extensión del despliegue. Los comandantes advirtieron que prorrogar el conflicto a gran escala contra Irán es "insostenible" y argumentaron que el desgaste de buques, aeronaves y equipos ya está debilitando la defensa en su propio territorio y limitando sus misiones globales.
En este contexto, aunque el nuevo intento de juicio político difícilmente garantice la salida de Hegseth, añade más presión sobre un secretario de Guerra que ya afronta simultáneamente una rebelión política en el Congreso, fuertes tensiones dentro del Pentágono y crecientes dudas sobre cuánto tiempo puede sostener EE.UU. su esfuerzo militar actual en Oriente Medio.



